Comienzan las dietas

Nos sigue sorprendiendo cómo cada año volvemos a explicar lo mismo: cómo funciona el cuerpo y cómo influye lo que comemos.

Tanto nuestro nutricionista Fran Goicoa como nosotros lo vivimos a diario: hay que comer integral, evitar leche de vaca si da problemas, y adaptar la alimentación a cada persona.

Después de Navidades, con la vista ya puesta en el verano, muchos vuelven a hacer dietas.
Bajan unos kilos y vuelven a su forma de comer habitual.

Eso no sirve si no hay salud. Porque luego aparecen problemas:
debilidad, necesidad de vitaminas, y repeticiones que acaban afectando a la tiroides.
Entonces llegan los diagnósticos y etiquetas como «mala glándula», cuando en realidad el cuerpo solo se protege.

Nosotros no recomendamos hacer dieta, sino aprender a comer.
No para dos meses, sino para toda la vida. Solo en casos especiales (como el cáncer) usamos pautas muy estrictas.

Usamos la macrobiótica como modelo alimentario y guiamos a nuestros clientes desde cero.
Creemos que el cuerpo es un reflejo de lo que comemos.

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Si ya ha empezado a recuperar los kilos que perdió en verano, es que no aprendió a comer bien.