Los fisioterapeutas tenemos la suerte de emplear técnicas que nos permiten relajar a nuestros pacientes. Sentirse relajado es algo que se está perdiendo hoy en día. Cuando alguien acude a nuestro centro y le damos un masaje o hacemos osteopatía, siente una sensación rara: flota, los músculos no pesan, andar no cuesta esfuerzo, etc.
Es un poco triste, pero la dependencia económica para todo, las prisas, tener seis cosas en la cabeza al mismo tiempo… no nos permiten disfrutar de nada. Llegamos a casa agotados, sin haber hecho ejercicio, pero tan cansados como si lo hubiéramos hecho.
Lo que más nos agota es pensar. Es una pequeña tensión muscular, constante, que se repite cada día.
Llega un momento en que estamos tensos y cansados, pero no lo notamos porque seguimos funcionando. Sin embargo, ya no estamos relajados ni disfrutamos de las cosas.
Este es el momento de darse cuenta de cómo está. Porque el siguiente paso sí puede ser una enfermedad o una lesión muscular.
Vuelva a sentirse relajada.
Seguirá teniendo los mismos problemas, pero los vivirá de forma diferente.