El cuerpo humano es una máquina perfecta y es capaz de solucionar la gran mayoría de los problemas que se le presentan, ya sean problemas físicos, como un golpe, o problemas de tensión, como un estrés soportado durante demasiado tiempo, o problemas emocionales, como un proceso de separación o la pérdida de un ser querido.
Las armas que utiliza el cuerpo a nivel físico suelen ser rotaciones de las vértebras para evitar que el peso recaiga sobre un solo lado y así permitir que la zona afectada descanse. Esto puede generar una mejoría en nuestros dolores, pero también nos hace caminar mal compensados.
Además, el cuerpo puede adoptar una postura más flexionada porque el problema está en la zona digestiva, y al flexionar esta zona, el peso cambia de lugar y nuestras rodillas y espalda sufren.
Estas compensaciones se mantienen en el tiempo y, con los años, aparecen dolores más difíciles de tratar que los iniciales.
La osteopatía se encarga de observar todas estas compensaciones e intentar corregirlas. De esta forma, su cuerpo volverá a estar en equilibrio, notará que camina con mayor soltura y sentirá más energía, mejorando el presente y previniendo problemas futuros.