Adelgazar sí, pero comiendo sano

Hace unos días nos contaron el caso de una persona que había comenzado una nueva dieta. Durante una semana realizaba cinco comidas al día, pero todas eran sobres que el dietista —en este caso, médico— le había vendido. Tres de esas comidas iban acompañadas de verduras.

Al finalizar la semana, debía continuar comiendo de forma similar, aunque sustituyendo los sobres por batidos proteicos.

El plan alimenticio que nos enseñó era exactamente el mismo que se entrega a todo el mundo. Y, por supuesto, el precio de la consulta era elevado, sin hablar del coste de los sobres.

Esta persona estaba convencida de que iba a perder peso —y probablemente lo consiga—, pero también será la decimoquinta dieta que realiza. Todas le han dado el mismo resultado: pérdida de peso inicial, ansiedad, malestar, astenia, y otros efectos relacionados con un exceso de proteínas, carencia de minerales o ausencia de hidratos. Al final, como siempre, vuelve a recuperar el peso perdido… y alguno más.

Nosotros no culpamos únicamente a los profesionales; también entendemos que muchos pacientes ponen toda su esperanza en ellos. Pero vemos que la sociedad premia lo inmediato y evita el esfuerzo. Muchas personas quieren adelgazar sin realizar cambios reales en sus hábitos de vida.

Sin embargo, la naturaleza no funciona así. Como se suele decir: el león que no quiere cazar, se muere.

Si usted necesita perder peso, debe pensar en cambiar sus hábitos de vida. Buscar a alguien que le enseñe a comer de forma saludable y constante. La alimentación que realice debe ser adecuada para toda la vida, porque es lo que realmente aporta salud.

Tal vez deba aprender a hacer una compra más consciente, a dejar de lado productos ultraprocesados, a decir que no cuando algo no le conviene, incluso aunque esté en la mesa. Quizás necesite caminar en lugar de ver televisión, aprender a cocinar, o entender que el arroz integral es un alimento económico, sencillo y muy nutritivo.

Tal vez necesite hacer el esfuerzo de contar con un profesional que le guíe, y dejar atrás las dietas de revistas o de vecinos que no funcionan.

Lo importante es que, si usted hace estos cambios, estará invirtiendo en su salud. Ganará autoestima, energía, vitalidad y aprenderá a elegir lo que realmente le nutre. Y además, con una alimentación sana y equilibrada, también perderá peso.

Pero lo mejor de todo será que usted no volverá a recuperarlo, porque esta vez lo habrá logrado por sus propios medios, con constancia, buenos hábitos y sin sacrificios extremos.

Y cada día lo notará más: tendrá mejor cara, mejor humor, más agilidad, más energía… y más salud.

Anímese, esta vez empiece bien.

El esfuerzo tiene su premio.

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